Incómodos

Nos adentramos en un viaje hacia el comportamiento humano. Como no podía ser de otra manera, resulta un viaje incómodo. Sacamos a relucir la miseria de la sociedad contemporánea. Recorremos las vísceras de personajes atormentados para mostrárselos desnudos al espectador. Bajo esta premisa, creamos un vínculo sincero que se muestra tranquilo en el escenario y provocador en las conciencias.

El viaje comienza en uno mismo y en el trayecto podemos descubrir qué hay detrás de un comunicado de ETA. Podemos esperar en una parada de autobús un transporte que nunca llega, reflejo de una vida que ya se ha ido. ¿Cómo reaccionamos como comunidad ante el dolor de un individuo? Sentimos la tragedia de la guerra mientras tomamos una cerveza con nuestro mejor amigo que quizá, simplemente es un asesino. Asistimos constantemente a la negación de la verdad de una manera tan habitual que quedarnos en el sillón parece la mejor opción. Apoyamos el control social, el montaje policial, la sociedad jerárquica, el desprecio, la mentira… y ahí, al borde de la inanición, nos sentimos honestamente, incómodos.

 

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